miércoles, 17 de septiembre de 2014

Ensoñación.

consumado como el más sumiso de tus esclavos
vencido al amor
fantaseo con peinar tu trenza
prendida de jazmín

como el placer más exquisito
que de pensarlo se hace pecado
por la indolente forma de amar,
tan despacio

haciendo eterno el silencio
y contemplando tu hombro, extasiado
como si solo existiera para mirarte
y ese momento
siempre ajeno a la verdad y al tiempo
como si negarlo
devolviera la vida
a los sueños.