martes, 11 de marzo de 2014

(pusilánime, servil y soñadora)

llevo veinte años amando cada esquina de tu cuerpo,
cada arista del espejo que es tu mirada.

tantas veces he soñado con tus labios rosas
en mis labios
que me he olvidado de que nunca me has besado
y puedo vivir

sin tu piel blanquísima,
a base de los sucedáneos que encuentro en las sábanas
entre las que no te hice el amor.

me has devuelto la vida;
soy esclava de todo lo que digas
ya me has abierto todas las heridas
y no quiero que me pidas perdón.


1 comentario:

  1. No hay epitafio más digno que el de haber amado un cuerpo hasta la locura. A veces un nombre no significa nada.

    Besos, Muesli.

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