viernes, 4 de enero de 2013

Éxito.

mascarada.
la lágrima se disfraza
de joya, de plata.

el carmín que embelesa
confunde el labio que tiembla
-de dolor- con desvergüenza.
queda
en la copa fina prueba;
la sigue el muchacho de bandeja en bandeja
hasta la escalera
donde el tobillo y el tacón la mujer enseña
y con la sonrisa suplica que vaya tras ella.

su figura en la puerta;
hasta la cadera la pierna muestra,
invita a deshacerse de sus entretelas.
cien francos, la noche entera.

así, no es de extrañeza
que disfrutar se prefiera
las medias de seda,
la lencería holandesa
a los brindis que repican en todas las mesas.

prostituta de la nobleza,
más bien duquesa,
ha sido marquesa
antes que princesa;
ascendió a condesa
desde los más altos cargos de la pobreza.

hurgaba una rica billetera
cuando los trece años la picardía reflejan
y los jóvenes pechos semejan
fruta prohibida que a probar se presta.
se hizo con ella.

en el castillo, las sirvientas
la despojaron de sus ropas viejas;
acicalaron su juventud mugrienta
y aquel hombre la nombró baronesa
entre sus sábanas extranjeras.

diez francos de propina le deja
entre sus nuevas vestimentas.
él lanzó su carrera
a la diversión de ricas carteras.

prostituta de la nobleza,
desesperanzada espera,
que esa noche el muchacho la quiera
más de lo que la desea.

todos los días, mascarada.
la lágrima de soledad se disfraza
de joya, de plata.

2 comentarios:

  1. Sí, lo he escrito yo. Aunque no sé si alegrarme por la sorpresa o por la incredulidad entristecerme.
    De todos modos, gracias por leerme n_n

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