jueves, 10 de enero de 2013

Ene(romántico)

Los años nos perdonaron los pecados y nos dijeron que rezásemos, que rezásemos porque lo que vendría iba a destruirnos.

Nosotros, tan impíos y tan humanos, hicimos de la vida el paraíso del desencanto, de los secretos; una fiesta de disfraces, de discordia; una historia en la que en la palabra ausencia se leían nuestros nombres.
En aquel entonces nunca nos definimos como distantes y sin embargo, éramos tan en el fondo de nosotros mismos que a veces ni las miradas podían encontrarnos. Y llorábamos como si llorásemos por lo irrecuperable, por el desagradable sabor a pérdida. Pero fuimos felices. Siempre nos curamos las heridas y nos abrazamos como para protegernos de la inevitable coraza que separaba nuestras almas.

¿Por qué desapareciste así, Carlos

No hay comentarios:

Publicar un comentario