domingo, 1 de diciembre de 2013

Lux æterna.

no podemos
evitar el silencio
ni el secreto

ni este dolor
que nos infecta
de quietud y de miedo

no podemos querernos
si estamos muertos.

martes, 26 de noviembre de 2013

El sortilegio de la caricia.

en la cintura estalla el peligro
o la magia;
pero estalla, como (me) rompe el miedo
cuando estalla el amor.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Desincronizar y de amar.

el tiempo juega con nosotros,
con la edad de mi corazón
y la de tu cuerpo;

el tiempo juega
con la edad de nuestros sueños,
tristes, olvidados y huecos.

te paseas por mis huesos y me pregunto si no has huido por estar enganchado en mis astillas...

"hoy le pido a mis sueños que te quiten la ropa".

nos quisimos zurcir las heridas
en la cama vacía,
en la noche que aspira
a calentarnos el alma (y la vida).

Suspiro.

el abrazo tardío,
cariño entumecido.
no sé si por amor o por frío,
ellos acogen en su corazón mordido
el beso y el cumplido.
me haces un guiño de palabras y me dejo la elocuencia en tus labios.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Éxtasis.

cápsulas eróticas
música
retórica

silencio

tu expresión desafiante
mis rodillas vulnerables
y el beso.

Almas exergónicas.


los dedos
la humedad,
y no tan lejos,
el amor.

jueves, 14 de noviembre de 2013

al final de eso se trata la vida; de irse muriendo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Así como se acaban
las cosas,
me acabo

sin avisar,
después de ir perdiendo el color 
y la tinta

después de perder todo
menos el pasado.


viernes, 1 de noviembre de 2013

i still sending you missives

'i miss you'
'i miss you everyday
and every night'
'i miss you to miss me'
'i miss you next to my heart'

jueves, 31 de octubre de 2013

(cosifícame)

manipulas mis articulaciones como si fuera una muñeca de alambre
que se deja vencer al juego de tus dedos
necesito que necesiten más que yo.

domingo, 20 de octubre de 2013

Cardiocidio.

He aprendido
a matarme
con lo poético
(del tabaco)
y la soledad
que destroza las arterias
con la presión
de la sangre
que no llega al corazón
ni llena de vida
sino de ausencia.

miércoles, 9 de octubre de 2013

me duele el corazón
justo ahí, donde estás tú;
donde me perdí yo.

sábado, 5 de octubre de 2013

el cuerpo;
caricatura de sí mismo
pidiendo socorro

con las piernas abiertas

jueves, 26 de septiembre de 2013

a veces me pregunto si el vacío se sentirá hueco

sábado, 7 de septiembre de 2013

no sé si adiós



me he olvidado de escribir
ya no queda nada más que el recuerdo
este remolino de palabras que se ha tragado a sí mismo hasta desaparecer

espero que hayáis disfrutado de wintersmiles



os querrá siempre,
muesli

lunes, 19 de agosto de 2013

Distancias (II)

He aprendido
a matarme
con lo poético
(del tabaco)
y la soledad
que destroza las arterias
con la presión
de la sangre
que no llega al corazón
ni llena de vida
sino de ausencia.

martes, 30 de julio de 2013

Vida en usufructo.

Quiero que me cubran
con la tierra,
ser el yantar de los gusanos,
devolver la vida
que me han prestado.
 
quiero que de mí nazca un árbol que alimente
y ser alimento;
que mi cuerpo deje su legado;
alimentar a mis hijos,
con los frutos que he tomado.
 
No quiero que aislen la muerte
de la vida,
en cajas de castaño;
no quiero que incendien los recuerdos
y los guarden, olvidados.

jueves, 18 de julio de 2013

Hematomas.

Los versos te ausentan esta noche. Recitas y recitas y tus labios se dejan los besos por la poesía gris, ausente. Hermosa y distante; como las manos que me abrazaron; que me protegieron de esta soledad que me infecta la sangre, y duele, y pesa. Esta soledad que me hace débil; que se enquista en la carne y la amorata bajo los golpes de tus puños cerrados, de tu cuerpo contra el mío; que tatúa la muerte en mi piel y llena de nostalgia.
Te echo de menos, pero ya no me quieres. Lo sé cuando me gritas tu poesía gris; cuando me miras y solo ves a una cualquiera en tu cama.
Ya no me quieres. Pero me engañas, casi te creo cuando vuelves a buscarme, cuando acaricias el amor coagulado entre miedo y fascinación, ante tu mirada fiera, en los recovecos donde se esconde el alma. El placer cálido de tu cariño me embriaga y me seduce a lo terrible de tus promesas hasta volverme esclava de la mentira de tu amor.

(pero no dejo de tenerte miedo).

domingo, 7 de julio de 2013

Verano.

Llovía. 
Fuera se condensaba el frío y empezaban a empañarse los cristales. Estaban frente a las puertas que daban al jardín, junto a la calefacción, observando las gotas caer y deslizarse en las hojas de las plantas. Se abrazaban desnudos, sentados sobre la moqueta. No había palabras y se lo decían todo. Afirmaban el cariño en las caricias que se regalaban, densas e imperceptibles como el aire que los arrullaba. Solo existía el roce de la piel, suave, tibia. 
Su aliento cálido la abrazó por el cuello como un collar de calma. Respiraban en silencio. La paz que los protegía era indestructible y, sin embargo, delicada. Como los diamantes del anillo que descansaba custodiado en su cajita de terciopelo azul junto a la botella de vino, en la mesilla. Como el vínculo que los unía. 
Se palpaban con los labios. Él la besaba por el hombro y ella suspiraba agradecida, buscando su cuello y su sonrisa. 
Era domingo y llovía. 
Ellos seguían abrazados.

jueves, 27 de junio de 2013

see you soon



sorry but Great Britain is waiting for me babes

LOVE,
muesli

domingo, 2 de junio de 2013

(Des)engaño.

Sintió el abrazo por la espalda y, con él, todo el peso del tiempo y los momentos que jamás vivirían. El peso de la imposibilidad, de la rutina. Y se sintió tan cansada que no sabía si podría soportar un instante más sobre sus rodillas, que cedían a la tibieza del sueño a pesar de temblar por el esfuerzo. 
Sintió el abrazo y cómo se derritía entre el calor de su cuerpo. Sintió las ganas de arrancarle un beso a la boca rosada que suspiraba en su cuello. A la boca y a sus ojos. Pero sabía de la mirada, de la mirada ajena y distante que amenazaba con robarle el alma. Aunque estaba rendida. Y la promesa sonaba tan dulce con su voz que dejaba de importar la trampa, el engaño. Dejaba de importar todo, todo menos la promesa. Menos las manos recorriendo su cintura, jurando el paraíso con la letra prescindible de la despedida y el sufrimiento. La letra que pedía su corazón a cambio del juego. 

Pero estaba demasiado cansada como para desmentirse. Y es que sus manos prometían el paraíso...

lunes, 27 de mayo de 2013

Lejos.

en la carne
la metralla
allí donde no mata
en la oquedad
estratega
doliente
(como tú)
en el corazón
las palabras
donde la muerte no alcanza el órgano
maldiciente suspiro
distante
hiriente

lunes, 20 de mayo de 2013

Precuela.

Sollozaba. El frío arañaba los cristales y sus lágrimas se derramaban tibias sobre las mejillas heladas. Pero solo se oía la lluvia. Y sus suspiros largos cuando el dolor se decidía, por un segundo, a darle tregua.

Última noche de noviembre. Aquel día no habría abrazo ni consuelo. Solo cicatrices y golpes. Y daño. Y mentira.
Se pasó la vida fumando, esperando a que volviera. Apagando los cigarros en el borde del cenicero. Con la cena puesta. Con las rosas salvajes esclavizadas en el jarrón. Con las velas condenadas a extinguirse. Con el vino descorchado. Con el hambre, la esperanza cansada.
Se pasó la vida casi desnuda en el sillón. Con la historia a medio leer encima de la mesa. Con la piel erizada.
Sin embargo, sabía que pasaría. Sabía que no volvería. Pero no quiso dejar de esperar. Ni apagar las velas. Solo quiso gastar la vida esa última noche de noviembre. Hasta que doliese. Hasta romper el reflejo, sentir cómo la abrazaba el silencio de la ausencia y, al fin, morir, sin perder el pulso.

sábado, 18 de mayo de 2013

Allí "donde el olvido" no vence a la memoria.


Juan Antonio, se te echa de menos.


martes, 14 de mayo de 2013

Harakiri.

En las sábanas quedaba la sombra de su perfume y, vagamente, la forma de su cuerpo. Y yo. También estaba yo. Con las lágrimas en los ojos a punto de romper como se rompe el vidrio.
-Júrame, júrame que no te has ido. O me muero. 
O me muero, susurré...

Recuerdo que me temblaban los labios. Como a una niña. Porque me sabía sola; y porque su ausencia me arrancaba las entrañas.
Recuerdo que me temblaban los labios pero que no tenía fuerzas ni para morirme. Dolía fuerte como duelen esas cosas, por oscuridad, por la oquedad profunda que dejan en ese pecho que hubiera gritado con la fuerza de mar contra la tierra. Y en entonces, ya no podía siquiera respirar. Me faltaba el aire. Y la vida. 
Sentí de repente que llevaba sola veinte años que parecían veinte siglos. Que a su lado, mis veinte años podría haberlos confundido con veinte segundos en sus brazos.
Lo tenía todo. Lo tenía todo. Y súbitamente, nada. El eco lejano. El impacto, tan desconcertante, que paraliza. Pensé que ya no podría vivir un segundo más.

Recuerdo que me temblaban los labios y el espejo roto entre mis manos. Pero entonces no tenía fuerzas para morirme.

lunes, 13 de mayo de 2013

Las rosas por las balas.

La niña dormía sin prisa con la cara escondida entre unas manos que reposaban como inertes sobre la almohada. El cuerpo destapado, sin pudor ni recelo. Los dedos ajenos se deslizaban por su vientre fértil y joven como se deslizaba la primera luz entre los resquicios de la persiana gastada; sigilosos, a hurtadillas. El muchacho sonreía de la misma forma en la que se curvaba aquel cuerpo femenino, imposible. El placer adormecía las piernas y pedía a ese verano que los dejase estar más cerca; soñando con el roce de la piel de terciopelo mientras se palpa. 

El muchacho sonreía, sí. Y se preguntaba, siempre con miedo, si habría paz en la Polonia de ese 43, si sobrevivirían a mañana. La constante alerta rezaba por la incertidumbre en el abrazo y el cariño. La metralleta junto a la puerta juraba venganza y furia luchadora, defensora de la patria y de la vida. Pero su sueño, su respirar tranquilo y ajeno a la guerra prometía paz y vida. Y yo creía. Creí hasta que no pudo volver a mirarme ese verano del 43.

sábado, 27 de abril de 2013

Distancias.

entonces
se derrumban todos los órganos con los que sabemos amar
los órganos que no se sienten, órganos inmateriales
insustanciales
órganos necesitados de otros órganos como la sonrisa
o la carcajada sonora
o tú

sábado, 20 de abril de 2013

Sistematización de la desesperanza.

Pasó sin tilde como pasan los días en el calendario, por inercia. Siempre de manera artificial, establecida por lo humano y la maldita necesidad de tener algo bajo control cuando en realidad no somos dueños de nada.
Pasó por mi vida como funciona el instinto, automático, acrítico, sin contenido, ni preguntas, ni teoría. Pasó como pasan las horas de luz en invierno, escondidas. Continuamente huyendo, escapándose lejos, cobrándose la muerte en la tierra yerma y sin frutos, en la hierba quemada del frío (rápido, doloroso y helador).
Pasó como pasan los recuerdos. Fugaces. En pasado.

sábado, 13 de abril de 2013

Analepsis.

De repente, me acordé de ti.
Apareciste entre las ganas de concierto, entre las canciones, los gritos, los saltos, las luces. Entre el recuerdo de tu mano enganchada en mi mano. 
Sí, ahí estabas: entre mis manos. Y tu condenada sonrisa enquistada en mis pupilas. Qué sonrisa. Y qué concierto. 
¿Lo has olvidado? Tu pelo hacía piruetas en la línea de lo imposible, y te movías como solo saben bailar los que sienten la música en los capilares como se siente el éxtasis, la euforia; el sudor corriendo por la nuca, el placer invadiendo cada resquicio de la piel, tu mirada. 
Bailabas como sentía tu mirada. Depredadora. En el pecho. Y se me olvidaba la batería; era esclava de tu ritmo, de tu parpadeo explosivo y de la sonrisa. De tu condenada, sobrecogedora y hermosa sonrisa.

lunes, 8 de abril de 2013

Suspiro breve como haiku.

así, sin rima aparente
(poesía consciente)
eres tú.

domingo, 31 de marzo de 2013

Ruegos anacrónicos a diosas pretéritas.

búscame
en la periferia desteñida de tu cabello
en el agua dulce que mana de tus labios
(o de la ducha, quién sabe qué)
búscame allí donde avecina la trenza
que si dorada
que si enredada
(entre mis dedos
entre mi alma)

pero búscame
que si no me buscas
me pierdo

won't be tonight

it would be so sweet to kiss you by the rhythm of jazz songs, slowly. it would be so sweet while dancing, flying like a tiny ballerina between your arms


it would be so sweet if I will ever be a weightless ballerina and you could hold me to your lips 
we would be so sweet

parece que ya no soy muesli
siento estar extranjera

jueves, 21 de marzo de 2013

Feliz equinoccio para todos.

Volvía para saludar a los que aún se dignan a pasarse por aquí y dar las gracias desde lo más hondo del corazón.
Quería avisar de que muesli no está muerta (o eso dicen los médicos). Simplemente, ha sufrido un derrumbamiento interno que ha afectado a los pilares de su prosa accidental. Desde la cama os manda un besazo a cada uno de vosotros y reza por estar pronto de nuevo para incordiaros con el mayor cariño que pueda describirse.

siempre vuestra,
nosotras.



sábado, 9 de marzo de 2013

Física elemental del amor.

No sabía que te había echado tanto de menos hasta que te vi otra vez.
La sonrisa que se enfrenta a otros labios; miradas que se enganchan en miradas, que no son ojos que ven. Miradas que son más aún que el peso del recuerdo, del cariño, de esta inevitable atracción nuestra que todavía no sé cómo consigue acercarnos sin inercia. Miradas. De puro desconsuelo que se deshace en el abrazo y en los me hacías tanta falta... Entonces, es el iris que brilla, tintinea y dice que sí, que todo es verdad. Que la poesía pasa al acto, la magia al tacto y no solo se hacen versos con métrica.

No sabría escaparme hoy de tu cárcel de pestañas. No me dejes. No te vayas.

Por favor.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Suspiros carbonatados.

En la periferia de la miel dorada de tu cabello se ahoga el perfume.
Llueve. Cómo llueve fuera. Te resbala el frío por los mechones, se condensa en una carrera por tus labios. Qué envidia, pienso. Si el vaho que pintas en la noche me lo pidiese, iría. O vendrías. A mi casa, a mis mantas, al radiador de la cocina. Pero no lo quieres, no me buscas. Que si bien, los portales y los cigarros rápidos son suficiente para cubrir un despiste tras otro en los que te olvidas el paraguas.

Que se pudra la poesía, los eufemismos que hablan de rechazo. Que si no me quieres, no profesas, no eres devota. No soy religión de tus vírgenes caderas. Ya tienes tus cigarros en los portales. Y no me prefieres a mí en tus labios. Que se pudra la poesía.
La verdad, qué envidia.

domingo, 10 de febrero de 2013

Presidio entre tus dedos de pianista.

Suena la música del corazón. Percusión. Y tus gestos, galantes. Tu sonrisa es mi catarsis. El galimatías, para dos.
La caricia, el suspiro y en el borde del iris pardo, tú.

miércoles, 23 de enero de 2013

Herida.

Tus dedos son poesía por su espalda. Son la caricia y la fragilidad de su corazón. Lo vas a romper, la vas a romper. 
Tiene frío. Lo intuyes en sus gestos. Y sonríes. No sé si hoy lo disfrutas más que ayer, si el abrazo cercano la protege o la cautiva; no sé si tus ojos son prisión o carcelero. No lo sé. Pero me dice la niña, las emociones quebradizas y esclavas que me habitan, que tiene miedo a la pura irrealidad.

lunes, 21 de enero de 2013

Paramnesia erótica.

La droga se respira en el aire, en la música, en la sangre que late excitada entre las piernas que se enroscan cada vez más cerca en el sofá.
Una camiseta desvarada de varias tallas más grande, unas bragas diminutas y la sonrisa de placer la visten. Y él le dice que con la tontería de disfrutar del humo cada vez tienen las bocas más cerca. Que están demasiado colocados, que van a caer en alguna estupidez. Y ella se ríe, se ríe sin escucharle y ronda con la nariz su mejilla derecha, la comisura que huye de su melena rubia. Él se gira y sus ojos quedan enganchados a cinco centímetros. Nadie sabe con exactitud cuánto tiempo, si el parón es el efecto de los narcóticos o de lo erótico. Cuerdos, feroces, rivales; pupila incrustada en pupila. Pero por un momento, aventura a pestañear el muchacho. E interpretando que había aceptado el reto, ella se lanza a sus labios. Se sienta sobre sus calzoncillos y entonces qué es el control entre sus besos voraces, sexuales. Otro concepto de deseo arde en sus manos, dispuestas a desarmarla de su ropa gastada. Sus dedos ansiosos pasean por su espalda, por sus pechos.  Se aferran a la carne y a los muslos que se abren, que luchan por el roce. La piel tibia es a la piel. La tira contra el sillón y le roba la lencería. Ella se escabulle y lo arrincona, le arranca los calzoncillos. Desnudez. Las miradas destilan tensión, equivocación, morbo. Se deshacen por follarse como locos.
-Te quiero.

Despiertan. Y desconocen si ha sido sueño o puro tacto. No lo hablan. Miran las cervezas vacías y sus cuerpos sin ropa no parecen tan poéticos entre el dolor de cabeza.

sábado, 19 de enero de 2013

Oye, dulzura...

la muchacha mastica.
del melocotón, el terciopelo
el paladar acaricia.
y se pregunta de qué tienes envidia
cuando tus dedos
-y cuando no, tu sonrisa-
por la piel se deslizan.
guardas qué, cuántos celos
de que no la fruta, y sí la lujuria,
esté prohibida.

quizá a escondidas,
quizá, suspira,
te quiere más
de lo que le gustaría.

lunes, 14 de enero de 2013

Saturación.


dependencia es decadencia
(del espíritu libre
que siempre nos habita
aunque a veces huya sin nosotros)

jueves, 10 de enero de 2013

Ene(romántico)

Los años nos perdonaron los pecados y nos dijeron que rezásemos, que rezásemos porque lo que vendría iba a destruirnos.

Nosotros, tan impíos y tan humanos, hicimos de la vida el paraíso del desencanto, de los secretos; una fiesta de disfraces, de discordia; una historia en la que en la palabra ausencia se leían nuestros nombres.
En aquel entonces nunca nos definimos como distantes y sin embargo, éramos tan en el fondo de nosotros mismos que a veces ni las miradas podían encontrarnos. Y llorábamos como si llorásemos por lo irrecuperable, por el desagradable sabor a pérdida. Pero fuimos felices. Siempre nos curamos las heridas y nos abrazamos como para protegernos de la inevitable coraza que separaba nuestras almas.

¿Por qué desapareciste así, Carlos

miércoles, 9 de enero de 2013

Harapos de otoño.

Quiere volver a la eternidad de las sábanas que se enroscan, que se envuelven, que se estiran, que cubren por completo y nunca, nunca parecen acabarse. Volver a los chistes a oscuras, a las risas, a las miradas, a las caricias más cercanas al alma que a la piel. Quiere volver.

Con la taza de café que humea aún, que se deja la esencia y el aroma en caldear una habitación que ya no caldea corazones, se sienta en la silla que está junto a la cama. Duda si mirar los libros de la mesilla o mirarla. Duerme. Siempre vulnerable, expuesta a la ignorancia de lo que sucede en el mundo que gira en lo que ella gira en la cama.
Le duele. Ella le duele. Pero no le disgusta. Es la herida por la que se siente orgullo. La que será cicatriz perpetua, imborrable; tatuaje del desencanto y el dolor por lo que nos separa de lo que un día fue.

Nos ha alcanzado la distancia, Marina -susurra-. Demasiado cerca hemos estado como para no querer marcharnos.
Se pausa. Se le desencuentra la mirada en un sitio perdido entre los resquicios de la sala. No existe el tiempo. Pero se despierta del sueño -del recuerdo- y prosigue:
Hace un frío que hiela los huesos hoy. Voy a bajar a despedirme de la ciudad. Quizá me esté un rato la plaza, no te asustes si tardo (ni me olvides, por favor).

Levanta la pluma, y firma. O se despide. Nunca supo bien lo que hacía.

martes, 8 de enero de 2013

Poesía del cuerpo.

a veces
-no muchas veces-
partiría los lápices
las metáforas
y todo eso
que no nos hace falta en la cama

viernes, 4 de enero de 2013

Éxito.

mascarada.
la lágrima se disfraza
de joya, de plata.

el carmín que embelesa
confunde el labio que tiembla
-de dolor- con desvergüenza.
queda
en la copa fina prueba;
la sigue el muchacho de bandeja en bandeja
hasta la escalera
donde el tobillo y el tacón la mujer enseña
y con la sonrisa suplica que vaya tras ella.

su figura en la puerta;
hasta la cadera la pierna muestra,
invita a deshacerse de sus entretelas.
cien francos, la noche entera.

así, no es de extrañeza
que disfrutar se prefiera
las medias de seda,
la lencería holandesa
a los brindis que repican en todas las mesas.

prostituta de la nobleza,
más bien duquesa,
ha sido marquesa
antes que princesa;
ascendió a condesa
desde los más altos cargos de la pobreza.

hurgaba una rica billetera
cuando los trece años la picardía reflejan
y los jóvenes pechos semejan
fruta prohibida que a probar se presta.
se hizo con ella.

en el castillo, las sirvientas
la despojaron de sus ropas viejas;
acicalaron su juventud mugrienta
y aquel hombre la nombró baronesa
entre sus sábanas extranjeras.

diez francos de propina le deja
entre sus nuevas vestimentas.
él lanzó su carrera
a la diversión de ricas carteras.

prostituta de la nobleza,
desesperanzada espera,
que esa noche el muchacho la quiera
más de lo que la desea.

todos los días, mascarada.
la lágrima de soledad se disfraza
de joya, de plata.