martes, 11 de diciembre de 2012

El deterioro de los relojes.

De soledad y tristezas. De eso hablaba de niña; qué decía más que sonrisas huecas y qué ocultaba más que carencias en sus ojitos huidizos. Sí, de soledad y tristezas hablaba la niña.

Recuerdo que no quería mirarte, no desde la nube que le empapaba la vista e impedía encontrar las formas finas de tu rostro, tan parecido al suyo. Por eso no te miraba. No por vergüenza, ni por miedo. No te miraba porque te amaba como sólo se ama a lo que no ha tenido oportunidad de hacernos felices y en su defecto sólo ha podido hacernos esclavos. Así te amaba. Con sumisión y entrega, con todo lo que era y no le permitías ser. Te amaba con el dolor del alma y el dolor del cuerpo, con la pasión y el desánimo. Te amaba tanto como (des)componen el arte y la vida los versos finales de los poemas. Así  te amaba, desde la muerte que palpitaba tan cercana en su corazón abatido, precario, desgastado, caduco.
Cómo la lastimaba amarte de esa forma en la que tú no supiste dejar que te amara. Lo recuerdo.

Y ahora tú, lloras, con los ojos huidizos, infectados de soledad y tristezas.  Porque, oh, cómo la amas; como te amaba ella, con sumisión y entrega, con el dolor del alma.
Pero dime de qué te sirve, ¿eh? de qué te sirve, de qué le sirve ahora que está muerta.

3 comentarios:

  1. Esos versos finales de los poemas... Eres increíble, Muesli.

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  2. ''Te amaba tanto como (des)componen el arte y la vida los versos finales de los poemas.'' Impactante esa forma de amar. Un amor que reconcome, desgasta y taladra.

    Hacia tiempo que no me pasaba por tu blog y como siempre, me he encontrado con un texto increíble.

    Un abrazo, bonita. <3

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  3. "Tan corto el amor, y tan largo el olvido", dijo Neruda.
    Quizás pensaba en los relojes que en el amor son inmarcesibles y en el dolor que corroe todo cuando los sentimientos se desvanecen.

    Besos de neón, Muesli (aunque te conocí con otro nombre ;)

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