viernes, 30 de noviembre de 2012

La helada.

Mira cómo se muere la flor. La flor bonita, cada vez más desvaída
más sola
     más triste.
Mira cómo se mueren sus labios rosas, de pétalos y dulcísimo néctar, almíbar brillante y meloso que viene a parar en mi boca, en mis labios de sus besos. Se destiñe su sonrisa. Aunque ella siempre busca el color. En el sol, en la vida. Pero están sus ojos tan llorosos... Mira, me muero yo, cada vez más ausente
más vacío
                 más innecesario.
Porque ya no avivo sus labios rosas. Se muere mi flor.

sábado, 24 de noviembre de 2012

La anatomía de los sueños.

Y hablar; hablar y callar, hablar, callar y callar;
Y mirar
Y abrazarnos como a la esperanza
Y dolernos en la distancia.
Y mirar;
Y sentir el aliento sobre la nariz
Y el pesar de la noche sobre los párpados;
Y dormir,
Y soñar...

viernes, 23 de noviembre de 2012

Serendipia.

Me he perdido en los secretos como se pierde en la rutina la niña viva que a veces me habita y ya no sabe cuándo empezar a tropezarse sin querer y de casualidad con las calles que desconocía; que no encuentra el momento de llegar a ti y huir contigo.
Me he perdido en el desconsuelo de carecer de palabras y desbordar de cosas que decirte,
      porque sigo vagando en tu mirada y sé que me buscas sin querer encontrarme.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Noviem(breve) (II)

Quizá no sea tu boca sino lo que cuentas
Que no sean tus ojos sino cómo miras
Que no sean tus manos sino lo que creas
Que no sean tus piernas sino tus caminos

Que no seas tú, sino yo contigo

jueves, 15 de noviembre de 2012

Dismorfia.

Le dice el espejo a su niña débil:
creo que tú
y creo que yo
no somos más diferentes
de lo que nos parecemos

(ella no sabe que la engaña)

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Pozos.

a veces la luz se apaga
que estemos a oscuras no significa que estemos solos, pero
¿y si no nos palpamos, qué?
que no nos encontremos a tientas no significa que estemos solos.

pero... a veces la voz se apaga
¿y si no nos oímos, qué?

¿nos hemos quedado mudos de dolor?

quizá entonces no estemos solos, porque
respiras
y respiro:
estamos más cerca que nunca

quizá por eso estemos solos.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Noviem(breve)

Voy a hacerte poemas
poemas
y poemas
y recitarte
y recitarlos
todas las veces que me pidas

Grandes esperanzas.

Érase una vez una niña, pequeña, sencilla, dulce. Tenía la sonrisa más bonita que podrías imaginarte y sin embargo, siempre se leía en sus ojos el sabor de la tristeza. Tenía las mejillas manchadas del color de la guerra y el alma ensuciada con el humo de las bombas, con las minas, con la sangre del inocente. Siempre se escondía en las ruinas de las casas y jugaba descalza y magullada mientras encontraba en todas partes a la madre que siempre la cuidó y al padre que tuvo que aceptar un destino que nunca hubiera sido el suyo de tener que decidir.

A la niñita le gustaban las canciones, silbaba entre los escombros y bailaba, aunque cada vez menos porque empezaba a tener hambre y un poquito de cansancio. Sin embargo, quién sabe cómo sus pies chiquitos la llevaron entre coreografías y descuidos a la trinchera de los otros.
Los vio de lejos, y aun así pudo descifrar en sus ojos el odio impuesto, el resentimiento, la pesadumbre de luchar por una causa que no se busca.
Pero ellos también la vieron. Entonces, ella se asustó. Se asustó de sus miradas frías, de que se sabían perdidos y no querían encontrarse. Creyó que también querían perderla a ella y corrió. Corrió tan pocos metros como las rodillas la dejaron y resbaló. Su vestido embarrado voló por un momento y se manchó por el carmín de las heridas.
Se acurrucó en sí misma y sus pupilas se hicieron de vidrio, su corazón se sentía atrapado en un cuerpecillo que no respondía y se aceleraba al ver a un hombre armado con casco y fusil que se acercaba andando fuerte, con sus botas duras, todos los destrozos que secaron la vida y el campo. Sin embargo, su iris brillaba entre la cara manchada a surcos negros. Su iris brillaba como no brillaba en los hombres a los que vio y sus lágrimas tintadas de tierra se secaron de repente, ajenas a todo miedo.
Él se agachó junto a la niña, dejó el arma y cogió su carita entre los dedos toscos con una ternura indescifrable... y la abrazó sin más. Como la última razón y la última esperanza que quedara para querer seguir pisando el mundo.

viernes, 2 de noviembre de 2012

De donde curas el alma.

será de ti
o serás tú
lo que se escapa
e inunda de vida,
como inunda la Muerte,
las salas de hospital

porque,
¡y qué si se curan los cuerpos
si no se cura el odio!
¡si se cura el corazón
y palpita de rencor!
¡y qué si respiran
si olvidan suspirar!

por eso sé que es de ti
y eres tú
lo que se escapa
e inunda de vida,
corforme abandona la Muerte,
mi cama de hospital.