sábado, 27 de octubre de 2012

Militantes del dolor ajeno, almas inocentes.

sabes a óxido,
a sangre vieja de gangrena, que no
que no se cura
ni se deja curar

al llanto de la niña
que llora
por la guerra y por su padre,
por la cicatriz que no se cierra
ni se quiere cerrar

a la mujer que cocina
todos los remedios que no sabe;
a la mujer que se lamenta
en la cama deshecha
y arropa al hombre que sufre,
que tiembla
y suplica un plato de paz
cuando aún abunda el hambre.

1 comentario: