jueves, 27 de septiembre de 2012

Lo romántico de lo impar.

Sé que hace frío y que no quieres que te abrace, que nuestros recuerdos ya pasaron y ahora no podemos ni tocarnos, ni olernos, casi ni mirarnos. 
Te has dado cuenta ya de cómo te huyen mis pupilas, tan grandes, tan brillantes y tan a punto de llorar que parece felicidad en estos labios siempre curvos. Pero, si de verdad me conocieras... si de verdad lo hicieras sabrías que se queda en tristeza bonita, en nostalgia como la conoces tú, en simples ganas de que te enrosques en mi pelo, en mi ropa y en mi corazón.
Pero sólo sonará: ¿qué tal te va? Y no te imaginarás cómo me revienta el alma en el pecho, cómo se me eriza la piel cuando dices que muy bien, que no pasa nada, que qué tal yo, y esperas la respuesta que no me afirma cuando te vas, cuando te pierdes entre la gente y desapareces en la estación.
Tendríamos que vernos más a menudo, ¿no crees? 
Pero cuando hablas no me traes a la Tierra, me llevas a los cielos. Qué voz, tu voz. No parece que haya pasado tanto tiempo como para ponerte tan guapo, tan dulce, tan irresistible. Entonces la llamas a ella y sonríes. Qué sonrisa, tu sonrisa, cuando aparece y desaparezco yo.
¡Hasta luego! (siempre te he echado de menos, quise decir mientras corría yo, la chica que se sujeta el sombrero).

Se congela una lágrima en mi mejilla después de despedirme casi riendo con la boca grande, casi secándome los ojos con la suerte que apremia su marcha cuanto más me alejo de ti. 

domingo, 23 de septiembre de 2012

D(años)

Te quise más ayer de lo que tú me quieres hoy.

-¿Y ahora? -respondiste con esos ojitos tristes, tristes de llegar a destiempo a este corazón desemparado que es mío y que ha sido tuyo. 
-Ahora te quiero más que nunca.

Y tus ojitos tristes no lo son más.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Mareas de bruma y recuerdos.

Y mis lágrimas saladas la atraen de nuevo por aquí, al mar que mis ojos contienen. Mar muerto, mar de ausencias.
Bucea en lo oscuro de las fosas, sus escamas brillan en mi iris y vuelve la luz que se había perdido en los fondos abisales de mi soledad.

Marinera, marinera... has atracado tus rumbos en mi puerto. Oh, mi sirena, vamos a cantar las canciones de todas las noches de Luna otra vez y a beber como corsarios del rey; vamos a bailar en el muelle y a lanzarnos besos truhanes a escondidas de sus miradas ansiosas de tesoros, de tu belleza sumergida en el océano frío de alta mar.
¿Vas a conducir mi alma al Inframundo como a todos los incautos que buscan probar tus labios de vino?
Hipnotízame. Sabes que yo no he jurado a ninguna bandera y que mi carcajada vieja y descolorida siempre ha sido devota de tu música. ¡Embáucame si quieres! pero no me mates. Prefiero vivir en tus infiernos y que me duelas con esa belleza pícara y astuta que azota como un vendaval furioso y firme en tus mejillas.
Oh, mi sirena... Cántame otra vez. Cántame y busca esta mirada que me has robado porque cuando te vayas voy a echarte muchísimo de menos y te quiero encontrar como un espejismo cuando navegue.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

HOLAAAAAAAAAAAAAAA

VUELVO, VUELVO A WINTERSMILES !

(os he echado demasiadísimo de menos)

¿Y qué significa la vida?

He conocido a la muerte.
Y puedo decir que he envejecido, que va a poder seguir contando las arrugas de mi piel y recordándome que me tome las pastillas, que no me ande con juegos, que me echa de menos.
He conocido a la Muerte.
Y juro que volvería a bailar, que lo letal reside en sus piernas.

Septiem(breve)

Tu boca traza poemas, me dice. Y yo le digo que no, que se calla los miedos que la pluma me escribe
(que se calla y le sabe a silencios de tu boca,
al olor de tu ropa,
al arte en ocre, en marfil, en besos;
a libertad en tus versos;
que se calla y te piensa en su corazón rojo y joven que le dice que no, que no volverás
y así se asusta por las noches, porque se pierde abrazando la almohada y nunca encuentra la forma de tu cuerpo
las esperanzas la engañan y al final, todo se vuelve incertidumbre y la estremece

la ponen tan triste las despedidas...)