lunes, 13 de agosto de 2012

Desligada del olvido.

Estoy encerrada entre estas cuatro paredes de colorido desvaído por el tiempo y el polvo que le ha ganado terreno a mi infancia. Es mi cárcel de recuerdos; custodiada por un ejército de juguetes que me impiden escapar. Es mi rincón de sueños; habitado por peluches rellenos de billetes para aquella bici de paseo azul, para el verano en la ciudad. Es la cama vacía que aún huele dulce y me asusta, me aterra abandonar. 

Las cajas de cartón se apilaban tristes junto a la puerta y ella lo hacía sobre sus memorias en aquella habitación. La universidad se le encaprichaba emocionante pero temía no volver a vivir experiencias como las que allí había guardado 
hasta descubrirlas en los ojos de sus hijos.

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