martes, 29 de mayo de 2012

El juego de nunca acabar, de tratar de empezar, de esconder la verdad.

Tu angustia.
Es una espina ensartada en los límites del músculo de la vida. No respires, no hables, no sientas. No lo hagas porque vas a estallar. Vas a estallar bañada de carmín y dolor, como recién nacida vas a llegar a la muerte.
No lo intentes, no lo intentes porque estás condenada a la fragilidad, a que todo se destruya y hacer de tu vida un caos. Eris ha plantado en ti sus semillas. 
Pero no llores, niña, no llores. Eres diversión de dioses; tú, tan mortal, tan insignificante y tan esclava de la felicidad. Oh, niña, no llores.
Que las musas se esconden porque las intimidas, y aún más es el miedo que tienen a ser castigadas por Eros. Eros, que te araña por placer y encuentra la sensualidad en tus venas; Eros, siempre jugando con tu cuerpo en los espejos.

¿Es que ya no lo sientes?
No importa que no te acuerdes, que caigas inconsciente, que te ataque la muerte: tus demonios siempre vuelven. Pero no te vayas, niña, no te vayas. No escapes, no, que tu vida es ésta. Con nosotros. Olvídate de tu sangre y de tus lazos. Nos gustas siendo tú, indefensa y humana, perdida, abandonada. ¿Cambiarlo? No lo intentes, no lo intentes porque estás condenada a que todo se arruine; incluso tú misma: no te reanimes. Pero no llores, niña, no llores.
Oh, no llores...


1 comentario:

  1. Has vuelto a hacer una entrada preciosa, maravillosa y muy emotiva. Realmente cada palabra que escribes emociona a cualquiera. Gracia por compartir tu don con este blog.
    Un abrazo <3

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