sábado, 28 de abril de 2012

Nosotros de un solo tú.

Nos pudrimos en la miseria en la que nos dejó el odio. Y aunque decíamos de estar vivos, hacía ya muchos versos de nuestra muerte.

En aquel entonces, tenías las rodillas maltratadas y la piel porcelana. Yo te hacía el amor con los ojos, que te devoraban en una carrera por tus medias y se perdían por el vuelto de tu falda. En éxtasis, te miraba los labios rojos y me abandonaba a tu sonrisa de inocente tristeza y, tras unos segundos, corría a rescatarte. En volandas te subía hasta mi cuarto y me dedicaba a curar tus heridas con un infinito cariño que me torturaba cuando te veía morderte la boca de escozor. Agridulce sentimiento en la emoción de saber dilatar el tiempo por puro egoísmo para verte tan indefensa sobre la cama mientras te birlaba las sedas, aprovechando para acariciarte, y en el desconsuelo que me rompía verte tan dolorida, agarrándote las mangas bien fuerte para no quejarte mientras te lavaba los arañazos. 
Luego, me besabas la mejilla y saltabas veloz, yo te cogía suavemente de la mano, me mirabas y te escapabas escaleras abajo.

Después de todo, tú eras una niña y yo... ¿quién era yo?

lunes, 23 de abril de 2012

Tu L de labios, de latir, de lengua, de libertad, de lírica, de lucha, de luciérnaga, de lazos, de lealtad, de luz, de lluvia;  de lágrimas, de languidecer,  de Lucifer, de letal, de lujuria, de ladrona, de lesbiana, de lagunas, de locura, de lamento. De lluvia.

Y así me gustas, con tu peculiar sabor a licor (felicidad y carencias).

sábado, 21 de abril de 2012

La vida es magia y truco.

Cae el telón.
Suspiro un diminuto soplo de alivio y, como por arte de hechizo, desapareces.
Me desconcierta.
Y te imploro que no te escondas con la sutileza de un reprimido sentimiento de desesperación.
Aparece tu reflejo en un cristal y me extasio. Sonríes divertida cuando me ves acercarme y te ausentas a la velocidad de un efímero destello. Me pierdo en este laberinto de espejos; te encuentro en todas partes y no te encuentras, esencia de fantasma.
Giro y mi miedo ya no se deposita como vaho en los cristales: estás ahí, con tus labios carmesí robándome el aire y tu diminuta nariz de inocente pidiendo a gritos seguir jugando. Son tus manos las que buscan un camino hasta mi piel, me acaricias, me conquistas y cuando te pruebo, no eres tú. Poseída de lujuria, sin amor ni tacto; infectada de compasión por los recuerdos. Me envenenas, los pulmones se me encogen y solo entonces te alejas y me devuelves la vida en amargo regusto a despedida. Aunque tú sigues tan jovial, tan radiante que no me importaría morir de ti.

miércoles, 18 de abril de 2012

Barco sin naufragio y sin estrella.

Dime qué norte le pongo a mi vida si la noche de sus ojos se ha nublado, si no puedo descifrar ni un brillo en su mirada, si no hay remolino en sus rizos ni tormenta en sus palabras. Si los truenos no reverberan malsonantes en su boca y la electricidad se ha apagado en la forma de tocarnos, si la niebla no nos deja ver la mentira ni el camino.

Poseidón se ha enfadado conmigo por robarle a una de sus nereidas encantadas. Pero que la mire, ¡que la mire y cese de reprocharme, de castigarme, que su pupila ya no es mía!
Que nos mire y nos descubra tan anclados; ella, tan perdida, y yo, abandonado a la deriva, condenado a encontrar sirenas. Yo, que no pretendo buscar más que el mero consuelo de su voz.

domingo, 15 de abril de 2012

Mis ánimos se han fugado con mis ganas de escribir.
Así que se lo he dejado a los detectives privados y ya veremos como transcurre la situación.

Lo siento.

sábado, 14 de abril de 2012

Se asomaron dos lagrimitas por tus ojos y tú, 
tan pequeñita, me rompiste el corazón.