sábado, 11 de febrero de 2012

Robándote un San Valentín de domingos con rosas.

Tú y tu sonrisa de plata sois la infinita paz de mis noches cuando mis miradas indiscretas se cuelan por tus pupilas y le hacen cosquillas a tus labios; invocas a Afrodita en un gesto inocente; me escondes los ojos. Y me aprendo las curvas de tu nariz, descubro las pequeñas pequitas que se esconden entre los vergonzosos mechones rubios que se escapan al valor y pretenden hacer de velo para ocultarte. Entonces, los descorro detrás de tus orejas, te repito en un susurro lo mucho que te quiero y descubro un suspiro arremolinándose en el hueco de tu clavícula izquierda:
-Tonto.

Me hace cosquillas en los labios, me sonrío y cierro los ojos. Te beso, te recoges en mi cuello, me robas la razón un poco más y, contrariamente, me devuelves la armonía que había decidido rehuírme por un momento. Tú, mi musa, tan pequeñita, radiante, tranquila y etérea; la musa de ese abstracto sentimiento que  nace en tus pestañas, explosiona en un parpadeo y me envuelve en éxtasis. Tú, la infinita paz de mis noches.

Gracias por detener el tiempo
(y hacer eternos nuestros once minutos)

2 comentarios:

  1. Paré el tiempo en seco para leerte... y es que un texto tan sincero logra rendir hasta el mas valiente.

    Un gusto leerte, como siempre.ç

    Saludos almendrados ;)

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  2. olaaa me encanta tu blog y te sigo desde yaaa :) si quieres sígueme tú, me encantaría :) un besitoooo
    http://mirinconestacional.blogspot.com/

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