sábado, 28 de enero de 2012

Mis demonios han venido a pactar conmigo el pecado.

Me han concedido un harén del paraíso arábigo sabor a miel en boca de la lujuria, condenándome a sufrir el infierno de la pasión en el corazón, el punto medio en el que no es amor ni deja de serlo, de donde ha huido la indiferencia. Un estado emocional en el que no liberas ni recibes, energía estática que no se conduce en caricias ni en puñetazos.
Estática como mi mirada.
Estática como tu sonrisa.
Inocua como las despedidas.
Etérea como la muerte.

1 comentario:

  1. El pecado es energía... catalizarla es disfrutar.

    Sonrie y escribe, que todo puede llegar a ser tan maravilloso como el sabor a miel.

    Saludos almendrados ;)

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