sábado, 17 de diciembre de 2011

Zenobia, la chica estelar

Eres tan pequeñita que parece que te vas a morir de frío en esa sala en la que haces de modelo con un fino velo cubriéndote, sin mucho éxito, tu marmóreo cuerpo. Eres una esbelta escultura de proporción áurea en medio de la habitación, con los labios pintados de rosa y los cabellos dorados descendiendo por tu espalda en arremolinados saltos que van de tus hombros a tus senos, una cascada de oro que se parte en las durísimas rocas de tus vértebras. Y tus ojos... ¡oh Zeus, qué maravilla la nacida de ti! tus ojos son dos pozos de noche que llevaban consigo el brillo de todas las tormentas de tu padre y los sueños que Morfeo te había concedido en tu infancia antes de venir a la tierra de los mortales.
Y si tu cuerpo es belleza, tu interior es música de arpa. La armonía baila en ti como paseando por el jardín del Edén, en innovadoras y melodiosas sonrisas con las que me consigues emocionar, pues no tienen nada que ver con los vulgares bailes de las que invocan a Baco en cualquier local.

Sin embargo, eres tan pequeñita que parece que se te va a ir el alma en cuanto suspires. Tus lagrimitas me conmueven, pero no dejas que me acerque y te consuele. Tú, tan refinadamente griega, tan elegante, tan libra, no aceptas apoyarte sobre mis sandalias para guiarte en la danza a ritmo clásico cuando te duelen los tobillos; y es que te encanta que compartan la pasión por tu música, pero prefieres vivir el arte en soledad y, al haber sido educada en la retórica, me dejas con las palabra desorganizadas y casi mudas a la hora de intentar rebatírtelo.

Estás hecha para admirarte. Eres un museo en el que contemplar los seis campos del talento. Quizá seas de carne, pero tu arquitectura aguarda -dentro de tus huesos- un universo de estrellas que se escapan por los poros de tu piel y la marcan como las betas grises a las impasibles figuras helénicas.

Siquiera soy capaz de imaginar tenerte entre mis brazos. Yo, humano de tantos, sin fuerza, sin clase, ¡qué osado debo ser si me atrevo a pedirle tu mano a tu padre!
Pero el cielo está proyectado en tus lunares más intenso que nunca. Y quizá pueda ser el valiente astrónomo que se atreva a estudiar tus constelaciones esta noche.

2 comentarios:

  1. Y tu que comes??? Derrochas imaginación... deben ser la vitaminas. ;)

    Abrazos

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  2. Joder, logras quitarme el aliento con tus escritos.
    Increíble, joder.
    (11)
    PD: te necesito

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