sábado, 12 de noviembre de 2011

Mis rejas y ligueros a cambio de tu alma.

Un crimen recreado en los cincuenta que casi apesta a cloroformo, a cuartos oscuros y luces desnudas, a sogas y a sillas de madera, a miedo. A secretos y a mentiras. A promesas y a revólveres. A miradas cargadas de desesperación y de cólera, a sobornos y a dólares sucios.

O simplemente, se parece a una escapada al motel más mugriento que encontramos y el olor que se respiraba en la habitación, junto a tu ropa perfume de whisky y las palizas que me dabas, los arrepentimientos de después -que además se leían en tus pestañas-, el dinero que intentaba robar de lo poco que quedaba en tu cartera, mis negativas, tus amenazas y, finalmente, mi perdón de idiota.


Pero no tendría que haberte matado.

1 comentario:

  1. No entiendo por qué, pero me recuerda muchísimo a Psicosis.
    (es genial)

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