domingo, 16 de octubre de 2011

Donde van a parar todas mis noches de soledad, exentas de ti.

Intenté quererte al ritmo de las más melancólicas canciones de jazz, paseándome por tu cuerpo como un gato en la noche envuelto en la neblina de cigarros de los callejones más húmedos, donde van a parar mis melodías mal compuestas entre besos de morfina y nostalgia.
Y siempre fui a destiempo, nunca supe seguir tu compás y te pisaba al bailar.
No creábamos la misma música, después de todo.

Pero tampoco tuviste interés en enseñarme. Solo te pareció divertido partir los tacones más altos de todo el local y hacerme estallar el suelo con dos lágrimas de dolor, las más pesadas que he podido derramar.

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