martes, 7 de junio de 2011

Tardes de película y nosotros, los actores.

Esta vez soy yo la que pasea su nariz por todo tu maxilar, y picas, y me encanta. Hago intención de acercarme a tu oreja para susurrarte otro de nuestros 'te quiero' clandestinos, de esos que nos decimos para que solo lo oigamos nosotros, de esos que van con el mensaje de que es sin cantidades, que simplemente es. Y para nosotros, después de tanto repetir, se nos ha quedado grabado como ese rumor que siempre te susurra cuando piensas, como una burbuja de sal que te envuelve de repente y no puedes desimaginar el eco de las olas.
Y así transcurre otra tarde de silencios en el puerto, con alguna que otra gaviota dándole el toque Hollywood al embarcadero y robándonos una sonrisa que se escapa con la decoloración del sol al atardecer entre los barquitos blanquecinos que se mecen entre la brisa.

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