viernes, 3 de junio de 2011

Su monólogo reprochando a Corazón.


Desde hacía tiempo, él vivía a modo de Razón, pues siempre se había guiado por Corazón pero este le había cambiado los papeles a su apreciada compañera de discusiones. 
El hielo y la crudeza dominaba sus actos, el placer se había vuelto un acto sin amor, sin caricias eléctricas, indistinto -si la joven que se había rendido a su cama era atractiva, sensual y de elegante belleza-. Pero apareció aquella otra muchacha, inocente y dulce. Parecía derretir un poquito su postura y convencer de que oyera a Razón, que tan muda y sola había estado todo ese tiempo, arrinconada en alguna parte recóndita de su ser.

-Desdichado condenado, ríndete de una vez al diablo para que te aten con cadenas de acero al eterno fuego, que arder por pecador de lujuria en ti mismo te es peor que por cobarde, cobarde del amor, en una condena perpetua, querido Corazón. Tienes miedo, más que nunca, ingenuo latente sin pasión, que más a pícaro te asemejas que los propios de la literatura, pues pretendes vivir sin sentirlo, sin desvivirte por alguien diferente a tu constante ritmo.
>>Estás ausente en el romanticismo porque no quieres vivirlo solo otra vez, de eso estoy seguro. Pero se ha reventado tu coraza, ya no puedes protegerte con el incesante frío que te envolvía. Vuelves a latir y un extraño calor te estrecha la jaula en la que te encuentras. Déjate escapar. Este cuerpo te lo pide a gritos. ¿Es que no lo ves? Las yemas de mis dedos sueltan chispas y, contigo, el alma me vibra; mi expresión fija es la de éxtasis y los amaneceres te conmueven más que nunca, tanto, que me obligas a llorar. No te engañes, no te conduzcas al infierno por tu propio pie.
>>¿Acaso es tan malo que sufras poco a poco mi necesidad de tenerla entre mis brazos como antes siempre hacías? ¿O es que te intimida aún más que me esté robando todas las sonrisas para obligarme a compartirlas consigo? No quieres tener fe en que me las devolverá sin yo pedírselas y me regalará más de las que tenía para cautivarme un poco más; cómo agonizas al descubrir que cada vez es más cierto: sabes como yo que aquel beso no fue una confusión. ¿Dices que sólo se está divirtiendo contigo? Quizá juegues tú mismo, más aún, si te obligas a creer una mentira ahogando a Razón -que esta vez está de mi parte- en lo mismo de siempre: los grados de más. Pero cuando recupere su siempre sano juicio, volverá a pedirte a gritos asfixiados que regreses a lo tuyo, que ella no soporta las corazonadas si tú no estás para llevarlas a cabo, y es que llevas meses haciendo su trabajo, racional y cuadriculado. Nunca se ha salido de los moldes, pero necesita enardecidamente discutirte y que no la creas, que hagas como siempre y la cuestiones, que no le brindes ni una pizca de atención a sus palabras, pero con los guiones correspondientes: no tú como ella y ella como tú. No se os da bien, yo también lo pienso. Además, reincidís en lo que erais y actuáis de manera tan poco verídica mezclando lo que nunca creísteis con lo que siempre fuisteis que os parecéis demasiado a simple vista y yo estoy cansado de que me deis servido el equilibrio, sin posibilidad a equivocarme. Deja de actuar, ella quiere volverte a sentir como caluroso amante desenfrenado.

>>Yo no sé cómo lo hace, pero mi chica cada día te vuelve más idiota, y estás cayendo sin quererlo.
¿Cómo puedes intentar creer que soy inmune a todo esto, inmune a ella? No puedes negar ya que ha dominado mis instintos.
Venga, solo te falta ceder un poco.

7 comentarios:

  1. ¿Por qué estableces siempre esa diferencia?

    ResponderEliminar
  2. Porque es así como lo vivo yo. Me veo ajena a mis sentimientos y a lo que me dictan los pensamientos según lo que he aprendido.
    No tiene mucha lógica, pero es como si dentro de mí hubieran esas tres dimensiones diferentes. Lo que soy yo, mi cuerpo, elige guiarse por lo que le dice una u otra de las dos dimensiones restantes(:

    ResponderEliminar
  3. Es curioso..no, mentira, rectifico: eres curiosa.
    Y que conste que eso para mí es un cumplido. Pero me gustaria decirte, sin onfender ni nada, que creo que a través de tus escritos (que no me parecen malos) pareces una persona distinta de las impresiones que das, pareces alguien más simple y típico de ahí mi pregunta, ¿eres tú cuando escribes? No se si me entiendes, por ejemplo yo lo soy en mi totalidad.

    ResponderEliminar
  4. Si me estás llamando cualquiera tampoco me ofende, soy igual de humana, después de todo, y eso no me resulta humillante.
    Que tenga mis manías y ese tipo de cosas que me hacen algo diferente, me figuro, que no condiciona los sentimientos que acontecen a lo largo de la vida. ¿La manera de llevarlos conmigo? Bueno, quizá eso sí me cambia, pero a a hora de interpretarlo en mis escritos, es posible que no puedan apreciarlo como yo, entre líneas.

    ResponderEliminar
  5. Nada más empezar aclaré que eras curiosa,diferente vamos así que no te estoy llamando cualquiera.
    Bueno, desde mi punto de vista no es negativo que tenga esa impresión, por ser así lo que escribes parece llegar más fluido y limpio, a pesar de cada uno interpreta las cosas a su forma y más leyendo.

    ResponderEliminar
  6. Me refería a lo de la hora de escribir, por lo que dijiste de "pareces alguien más simple y típico de ahí mi pregunta, ¿eres tú cuando escribes?"
    Gracias, de todos modos:)!

    ResponderEliminar
  7. De nada~
    Y siento si te ha molestado algo en la forma o en lo escrito pero soy así, digamos que hago las cosas y después reflexiono.

    ResponderEliminar