lunes, 9 de mayo de 2011

Feliz no-cumpleaños:]

A mí tampoco me gusta hacerme mayor, después de todo, soy una Peter Pan, una niña perdida que quisiera vivir en Nunca Jamás, con unos pocos dedales y un par de besos, retando a el capitán Smith y repartiendo un poco de polvo de hadas.
Pero, ¿sabes? Si pasas los años viviéndolos en el extremo, al máximo, en el filo del peligro liberando adrenalina incluso por las yemas de los dedos, olvidamos un poco los cuentos de la segunda estrella a la derecha: la vejez no parece que sea tan mala idea.
Mucho menos, si Wendy comparte contigo su ventana.

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