lunes, 23 de mayo de 2011

Crímenes sucios de guante blanco, contraproducentes.

No ha quedado nada de lo que fui. Me hice perderme en medio de ninguna parte para que, a solas, pudiera cometer el crimen. Me enterré en el pasado, y ahora lloro en mi propia lápida durante unas pocas horas, entre que la que está bajo tierra se asfixia despacio, para luego seguir con mi vida, intentando sobrevivir mientras finjo ser aquella dulce e inocente muchacha que de andar por la vida poco sabía, pero a ella siempre se le dio mejor que a mí ser yo, y con el tiempo voy perdiendo veracidad.
¿Acaso no hubiera sido más fácil matar a mi vieja yo con un disparo de crueldad desde mi revólver de indiferencia? ¿Seré una sádica a la que no le queda corazón y tiene que robar el de otros para sentirse algo más completa? ¿O es que ya no me tengo tanta fe como para creerme Dios y devolverme la vida?

¿Sabes? Un día le culpé de asesino, pero el verdadero homicida... soy yo.

El espejo no me ataca, es mi reflejo.

1 comentario:

  1. Hola! soy mireille de historias de amigos que se besan :)
    Tranquila no me importa que me corrijan, al contrario, estoy empezando y necesito eso, que alguien me diga lo que hago bien o mal para mejorar, le pegaré otra repasadita ;)
    Por cierto, me pegaré una vuelta por tu blog ahora que tengo tiempo!
    besos!

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