sábado, 28 de mayo de 2011

Agárrame fuerte y no dejes que me pierda la tormenta, P.

Nena, agárrate a lo que tengas, porque las cosas vienen fuerte y arrasando. Pero tras los huracanes, hay siempre una silenciosa calma. Aunque te parezca eterna la espera por culpa del incesante viento, del ruido, de las lluvias, aunque creas que solo quedan destrozos y agonía, llegará para aliviar los daños creando un ambiente inusual, inesperado, y que a veces puede llegar a ser desolador. Miras en derredor con pasiva indiferencia y otra alma solitaria te espera entre la bruma y los escombros, alguien que te ayudará a reconstruir lo tuyo si le ayudas en lo suyo, porque él te espera igual de roto que tú.

viernes, 27 de mayo de 2011

Reflexiones para mi diario, D

El amor se va por una reacción química, como llegó.

El cariño es otra cosa, lo que se cuida y lo que más dura... o lo que menos, quizá.


Pero parece que ahora llegan, ambos, y que arraigan dentro de mí como un árbol centenario amarra sus raíces bajo la tierra, pero le hace falta un poco de primavera, un poco de color, algo que alimente a sus ramas para que no se las lleve el viento.
¿Me haces florecer más viva que nunca y te quedas a recoger los frutos todos los veranos?

lunes, 23 de mayo de 2011

Crímenes sucios de guante blanco, contraproducentes.

No ha quedado nada de lo que fui. Me hice perderme en medio de ninguna parte para que, a solas, pudiera cometer el crimen. Me enterré en el pasado, y ahora lloro en mi propia lápida durante unas pocas horas, entre que la que está bajo tierra se asfixia despacio, para luego seguir con mi vida, intentando sobrevivir mientras finjo ser aquella dulce e inocente muchacha que de andar por la vida poco sabía, pero a ella siempre se le dio mejor que a mí ser yo, y con el tiempo voy perdiendo veracidad.
¿Acaso no hubiera sido más fácil matar a mi vieja yo con un disparo de crueldad desde mi revólver de indiferencia? ¿Seré una sádica a la que no le queda corazón y tiene que robar el de otros para sentirse algo más completa? ¿O es que ya no me tengo tanta fe como para creerme Dios y devolverme la vida?

¿Sabes? Un día le culpé de asesino, pero el verdadero homicida... soy yo.

El espejo no me ataca, es mi reflejo.

domingo, 22 de mayo de 2011

Sus férreas paredes no resisten los años estando solas.

Los inmensos ventanales de la de Burgos se rodean de piedra de inverosímiles formas como hechas de encajes que si tantas mujeres bordaran en la roca conseguirían arropar los marcos de la celestial catedral gótica.
El marmóreo suelo vela por el eterno sueño de las carnes del Cid, mientras que las gigantescas, inmensas columnas no parecen más que conducir a las almas al cielo, ensalzando la figura del Todopoderoso con un camino recargado de retablos barrocos, que recuerdan las escenas del Dios que se hizo con un cuerpo en el vientre de una humana para pasearse entre sus creaciones.
Así también hacen las inmensas y luminosas vidrieras, que filtran el sol en mil colores e invitan a querer verlo por encima de las nubes.
La grandiosidad de los cientos de detalles dorados no tiene nada que envidiarle a las majestuosas pinturas que adornan las paredes del templo, custodiadas por algunos clérigos que alaban al Rey del cielo.
La de Burgos, tan arcaica como el resto del corazón de la ciudad.
La de Burgos, tan rústica y sólida como el resto del corazón de los que nunca supieron vivir por amor.

viernes, 20 de mayo de 2011

Prométeme que eres tú y me lo creeré sin limpiarme la mirada.

-Preciosa, ¿dónde quedaron tus vivas sonrisas? Las echo de menos, a ésas de verdad, las que no tienen ni pizca de sarcasmo o de cinismo que intenta ocultar la agonía de tu alma. Cada vez tus labios son menos rojos y más rígidos. Ya no les da el aire, ni al resto de tu cara. Te encierras en tu casa y el color de la piel se te vuelve más enfermizo. ¿Te acuerdas de cuando pasabas horas y horas riendo en la playa a todo volumen, con la radio roja retransmitiendo de fondo y una sombrilla blanca y azul a rayas? Tu campanilla bailaba para el sol y te gustaba quedar con tus amigas. ¿Por qué te consumes entre libros y tabaco?
>>Princesa, ¿es que no te has dado cuenta de lo bonita que estaba tu nariz cuando la arrugabas al tener desventaja en un duelo de palabras? Ya tus graciosas pecas no lucen igual. Oh Dios, en aquel entonces, ¡quedaban tan a juego tus ojos castaños de kilométricas pestañas oscuras como el asfalto! ¿dónde dejaste su brillo? ya no tienen ese aro color Coca-Cola en el reborde del iris y tampoco se parchean de verde, prácticamente, son de un mate tan increíblemente inexpresivo que duele sostenerte una mirada.
>>Ahora solo permanece una continua tormenta en ellos. No puedes ver que estoy aquí, detrás de las lágrimas. Si no crees que me estás oyendo, ¡parpadea! ¡Llévate las nubes! Que tus mejillas ya tienen surcos de tanto llorar, pequeña, y no estoy dispuesto a consolar un corazón que está obcecado en detenerse.

domingo, 15 de mayo de 2011

Cuando flaquea la rudeza, se multiplican las posibilidades de volverse a enamorar.


-Buenas tardes -dijo ella cuando se abrió la puerta a la que había llamado-, espero que para ti puedan serlas, porque, en realidad, te diría lo siento, pero no, no siento nada de lo que no sea culpable, y aunque lo sea, tampoco. Estoy asqueada de sonreír, ¿sabes? Ya me cansé, no sirve de mucho, sólo para mentir un rato. 

>>Shh, shh, calma, no te desesperes -prosiguió cuando vio sus ojos atónitos-. Esto es porque estoy tranquila: hoy no he bebido, no estoy flipando con un LSD y hace meses que no he probado la maría y era todo eso lo que me conseguía una brizna de esperanza en los labios, y tampoco es que pudiera cambiar mi verdadera estabilidad emocional en un 0' con los narcóticos. 
>>Ojalá... no hubiera estado nada mal, la verdad. 
>>Pero bueno, dejemos de hablar de mí. Qué descortesía por mi parte. Dime, ¿qué tal estás tú? ¿Sigues disfrutando igual de cama en cama? ¿Te importan mucho los sentimientos de todas ellas o solo les prometes amor de una noche para marcharte después? ¿Permaneces igual, tirando de toda la mierda que arrastras con los días en vez de anclarte en alguna parte a descansar, y si surge, construir tu vida con alguien que merezca la pena? ¿Continúas con el mismo miedo en el cuerpo? 
-Lo único que sigo es echándote de menos como cuando me marché. Intento sufragarlo en café, en trabajo, en deporte, en un poco de tabaco de cuando en cuando, en sonrisas igual de marchitas que la que ahora es mía. Mimi, ¿acaso no fuiste tú la que no quería nada de mí, nada de lo que era por culpa de la inconsciencia que siempre me ha caracterizado, ésa con la que conseguía tirar por la borda todo lo que amaba? 
-No, no me evadas, no tienes ningún derecho a mentirme para intentar salvar lo que queda de ti en mí. No lo intentes. Tú nunca me quisiste, solo sabías decir cosas bonitas 
-Pues esta noche no tengo a nadie a quien decírselas, como todas las otras noches en las que volvía tarde al apartamento: solo era sexo. Quizá lo que me convertía en todo aquello que odias era el alcohol y la falta de que estuvieras allí. Así que, como estoy solo, ¿me dejas tentarte dentro de casa? Aquí empieza a hacer frío y puede que te dañe la voz, no podrás grab... 

Mimi se tiró a sus labios, cansada de hacerse la dura, y se rindió un poco a sus sentimientos. Mientras, Guille cerraba la puerta y se hacía a la idea de la mejor noche que pasaría por su cuerpo, de besos con regusto a alcohol entre chicle de menta.

sábado, 14 de mayo de 2011

Mueren ahogadas, en su tristeza disfrazada, las sonrisas.


Ya no quedan lágrimas suicidas, de ésas que se lanzaban desde sus ojos por aquel precipicio de aire hasta estallar en miles de diminutas transparencias adornadas de un poco de polvo y maquillaje y que, con suerte, conseguían que un trocito de sol las iluminara hasta perecer contra el alféizar de la ventana, logrando ser rellenadas con el más efímero, variopinto y perfecto arco-iris.

Ahora, prefiere quedarse sin aire para morir con una carcajada, de ésas en las que el oxígeno parece abandonar su garganta, provocando el efecto de una soga al cuello. Pero, desde sus labios rojos, todo parece simples cosquillas.

martes, 10 de mayo de 2011

Me condenaste.

Las personas vienen y van, se dejan de atraer, vuelven a caer en la tentación. Se comportan como adolescentes, se fijan en otras caras; se tienen más celos, aparece el miedo, la desconfianza. Les puede el sexo al amor, y se desvanece despacio, como una acuarela empapada, lo que fue perfecto con todos sus defectos, con lo que hacía único cada instante. Así, como si un suspiro se fundiera con el aire para resumirse a nada y acabar como la peor de las historias.
Pero yo nunca culpé a ninguno de los dos de ser humanos.

lunes, 9 de mayo de 2011

Feliz no-cumpleaños:]

A mí tampoco me gusta hacerme mayor, después de todo, soy una Peter Pan, una niña perdida que quisiera vivir en Nunca Jamás, con unos pocos dedales y un par de besos, retando a el capitán Smith y repartiendo un poco de polvo de hadas.
Pero, ¿sabes? Si pasas los años viviéndolos en el extremo, al máximo, en el filo del peligro liberando adrenalina incluso por las yemas de los dedos, olvidamos un poco los cuentos de la segunda estrella a la derecha: la vejez no parece que sea tan mala idea.
Mucho menos, si Wendy comparte contigo su ventana.

Vivir un carpe diem como nunca antes había propuesto.

Convéncete, grítatelo al espejo, tírate de los pelos, sonríe con más firmeza que nunca, disfruta de todos los cumplidos, maquíllate solo para ti, ponte falda, tacones y medias con ligueros, observa las estrellas y date cuenta de que hoy son para ti, da paseos interminables por la playa, olvídate las llaves, no te preocupes por entenderte a ti misma, llora y estropéate por un rato, haz que te duela la cabeza, emborráchate y consigue alguien para llevarte a casa, haz el amor como quieras, muérete de vértigo en atracciones, conoce cada rincón de la ciudad, duerme hasta que te aburras de la cama, no te quites el pijama, come cosas con mucho azúcar, ve al cine para ver películas románticas, entra de puntillas a las habitaciones oscuras, salta sobre el colchón, cocina y ensúcialo todo, diviértete, juega a las cartas, apuesta si es sobreseguro, haz locuras, piruetas y gimnasia, quita las noticias para ver dibujos animados, deja de ahorrar agua para llenar la bañera de vez en cuando, recicla, viaja, silba y da media vuelta, lanza indirectas, hazte heridas, escribe, desahógate, canta desafinando más que nunca, trabaja lo justo, estállate el dinero en las rebajas, haz de cada día una fiesta, tómate los problemas con optimismo, cállate cuando tu cabeza hable a gritos, pasa de los que pasan y da todo por aquellos que hacen lo mismo, tira el yogur al fregadero y la cuchara a la basura, haz mal las cuentas cuando pidas comida a domicilio, despéinate, calma el viento en un solo suspiro, aprovecha todas las oportunidades, da el do de pecho en todo lo que hagas, ilusiónate, esperánzate y cumple tus sueños, riéte de ti, de todos y de lo que haces mal, déjate llevar por palabras bonitas sin caer en la tentación, cuida de tus hijos y de tus nietos -si los tienes-, disfrázate, provoca, besa más apasionada que nunca, mímate, acaríciate suave, usa cremas, paséate desnuda por tu casa, equivócate hasta el fondo, empápate la ropa bajo la lluvia, baila, filtrea con chicos guapos, agénciate unos calzoncillos con tu estampado favorito, usa mil colores, celebra los cumpleaños pringándote de tarta, ten siempre veinticinco, conversa contigo misma, sé radical, coge de la mano a tus amigos, abraza como si fueras a despedirte para siempre, conmueve con un discurso, despierta curiosidad, no vayas a la moda, compártelo todo cuando te enamores. No desperdicies ni un segundo: queda mucho por hacer.

¿Vienes conmigo?

lunes, 2 de mayo de 2011

La noche traerá algo de paz, le dará algo de brillo a sus ojos ámbar y la dejará llena de sueños por los que seguir luchando, S.

En aquellos tiempos, le daba por no querer dormir, por querer que no fuera mañana, por olvidarse de que al día siguiente tendría que despertar sus ánimos, su destrozado orgullo y las fuerzas que parecían desistir por momentos, consiguiendo que el tiempo pasara con un par de parpadeos imperceptibles en los que no le daba tiempo de recomponerse y aprovechar algo de su rota sonrisa.

Después de todo, casi al final de su amargura, acaba creyendo vivir en un sinsentido, en un mundo sin razones ni motivos para continuar segura de sí, de lo que un día fue. Todo le da igual, tanto, que tiene ganas de llorar pero no hay lágrimas, y el silencio representa todos sus llantos. La indiferencia se apodera de sus sentidos, mas luego encuentra algún porqué para quebrarse un poco más, casi convirtiendo en ceniza los trocitos en los que se partió su alma de cristal, y se desahoga creando un poco de literatura que nadie consigue asimilar.


Aunque ahora lo vea como si fuera la más oscura de sus noches y no tuviera ni refugio ni nadie con quien compartirla y darle un poco de calor, algún día podrá mirar al cielo y ver que hay muchísimas estrellas, y todas brillan por ella, para arroparla y concederle una brisa que se lleve todos los malos recuerdos y dejar espacio para respirar el frío y empezar a contar esas luces que, pronto, alguien apreciaría reflejadas en sus ojos.

Murieron los eternos con la razón, y nacieron algunas ideas descabelladas que se contradecían.

Como una marioneta divina, como si se trata de uno de los personajes de Esquilo, los eternos me conducen a un porvenir un tanto incierto, para que, cuando todo se vaya a acabar, me vea envuelta en el final que ellos decidieron, sin opción a elegir.


Así, tan funesto se volvería nuestro futuro si creyésemos en el destino, pero hace tiempo que mi alma perdió la fe, que olvida lo abstracto para afiliarse, acérrima, a lo que pueda sentir en sus carnes. Mi mente se construye nueva -como si fuera una dulce niña que ha jugado en la ignorancia y haya despertado su picardía- sobre los pilares del logos y ninguna obra ha sido más perfecta, más exacta, más grandiosa que ésta. Los que fueron primeros en esta misión, los filósofos que ni miedo alguno tuvieron a encarar a de las que ahora me sé consciente mentiras de los cielos, del Olimpo y de los sueños que nos regalaba Morfeo.


Pero cierta una cosa es: tan especiales son las casualidades que a veces se las atribuimos a alguna deidad, a aquello que no podría superar más nuestra imaginación. Así, de cualquier manera, me consuela creer son solo cosa de la suerte -la nueva por la que me gusta desvariar- porque carecen de ciencia alguna.
Y sabiéndome llena de aquélla, lanzo un beso para todos aquellos que razones han encontrado para explicarse los recónditos espacios sin respuesta, que imaginar un sueño con nuestra bien enderezada razón también nos hace crecer como humanos en nuestra tarea de vivir.

Sé que nunca me sabré entendida en mis formas de decir esto hoy, pero no era más que para adornar que por suerte, te entiendo a ti.