martes, 15 de marzo de 2011

Osos regorditos.

Ya son varios meses de frío en el corazón. Lluvias, sol que no calienta, bruma y más lluvia. Eso conlleva a la humedad en el ambiente asegurada, permanente, y que el frío se triplique, consiguiendo que se te filtre hasta los huesos. Ahora las caladas al tabaco no siempre consiguen calentarme.
Pero esta semana es invierno para todo mortal que habite en esta parte del mundo, gracias a o por culpa de que estos fenómenos medioambientales -que ya tenía yo de antemano- se han materializado en la realidad para todos.
Y aunque sea capaz de soportar el frío, no estoy preparada para otro invierno, no así, sin nadie para que me abrigue un poco, ni que me preste su bufanda. Así, lo que se me congela es el alma.

Ojalá pudiera hibernar y solo despertar mis sentimientos cuando sea primavera.

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