lunes, 10 de enero de 2011

Su último acto.

Y por un momento la echó de menos.


Pero ya era tarde para lamentarse, arrepentirse, o intentar recuperar lo que perdió en el 0' en el que decidió separarse de ella y de su precioso corazón, tan grande que a pesar de estar roto podía guardar aún millones de recuerdos sin que se escapase ninguno, que podía llenar su ser de calor y conmoción, pero, sobre todo, podía conseguir cientos de sonrisas para ella y los demás aunque estuviera quebrada por dentro.

Lo que no sabía él, era que ella se alejaba sonriendo maliciosamente, con un toque de picardía y satisfacción en sus labios de rojo.
Y es que ella era una perfecta actriz.

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