sábado, 8 de enero de 2011

¿Será el último acto?

-Mírame. Mírame a los ojos y dime que no me aprecias ni un ápice, que no te importo en absoluto, que sientes una indiferencia abismal cuando me ves, o escuchas mi voz, o cada vez que te dedico una sonrisa, y prometo desaparecer de tu vida, para siempre.

Él permaneció callado unos instantes y le dirigió la mirada más fría que ella nunca imaginó poder sostener.
-No te aprecio ni un ápice, no me importas en absoluto y siento una indiferencia abismal cuando te veo, o escucho tu voz, o cada vez que me dedicas una sonrisa.
-Adiós -dijo ella mientras se aproximaba a sus labios para darles un pequeño y último beso-. Fue bonito, muy bonito, lo que viví contigo.

Recogió los trozos de su orgullo que se habían desparramado por el suelo al caer cada lágrima y estallar en mil pedazos, y se marchó, siendo ésa la última vez que él vería su cálida figura alejarse de sus brazos...
Y por un momento la echó de menos.

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