viernes, 28 de enero de 2011

Suicidio.

Mi cara se torna en una cómica expresión excéntrica, maníaca, que dibuja una sonrisa maliciosa en un gesto completamente diabólico.

Mi mirada perversa se vuelve de vidrio por las lágrimas y en un acto suicida consigo sacarle la sangre a cada una de tus promesas, a tus sonrisas, a tus cumplidos, a tus abrazos, a tus caricias, al cogerme de la mano, a tus guiños furtivos, a tus embaucadoras palabras. Y entonces, muero yo.

"¿Qué quedará de mí sin ti?" Te repetí cientos de veces. Advertí de que no sabría cómo continuar sin las fuerzas que me proporcionaba tener tu amor en mis arterias.
aunque ahora que recuerdo...
hay veces que pienso tan, tan fuerte
que creo que tú también puedes oírme.

(socorro, socorro
hazme saber si me escuchas...)

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