jueves, 13 de enero de 2011

Bailando entre las mentiras y las drogas.

Últimamente me aíslo en mi burbuja. No conecto demasiado con los demás, las intervenciones son reducidas, la atención es la indispensable. Estoy desconectada.


Soy una yonki del amor, que estaba en proceso de desintoxicación. Pero tengo mono. Aún me apetece probar alguno de tus besos clandestinos, esnifar algo de tu esencia, emborracharme con el licor de tu sabor particular o un colocón de pastillas que se disuelven en mi estómago, liberando tus sonrisas. Pero tú, todo lo que viví contigo, va vía intravenosa, y aún te paseas entre mis arterias, contaminándome por dentro.
Parece que mis neuronas están fallando, que están dañadas, y que padecen una esquizofrenia excéntrica, que me provoca ansiedad de tu presencia.

No tengo medicación, dicen que lo que hay que hacer es autoconvencerse y dejar de tener relación con ese trocito de tu vida pasada. Pero también es cierto que una vez que se ha entrado en el mundo de las drogas, es una lucha continua por alejarse de ellas, y al final uno acaba por rendirse. Es lo normal: te han quitado eso que formaba parte ya de tu vida, de tu día a día, de tu existencia.

No había conseguido ni salir, y creo que estoy recayendo.

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