domingo, 5 de diciembre de 2010

Mis ochocientas noventa y una mentiras de vida.

Encontrarte en cada carcajada, o en la sonrisa que viene después de una lágrima de emoción, porque tú, hoy, como hiciste ayer, eres el principal motivo para asegurar que vale la pena estar aquí

o mejor allí
contigo
(con nosotros)

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