domingo, 5 de diciembre de 2010

Entornos.

Y de nuevo, una sensación recorre mi cuerpo, volviéndome una completa incrédula.
Pero esa desconfianza desaparece en el momento en el que me separo de tus labios un segundo y aún siento tu respiración entrelazándose con la mía, pidiendo más ficción realista, esa que puebla mis fantasías de estar despierta.

(qué malas pasadas nos juegan los sueños a veces, ¿cierto?)

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