domingo, 5 de diciembre de 2010

Válvulas que dejan de funcionar.

Hace días que tengo la mirada perdida, humedecida con un brillo de nostalgia, de necesidad y es posible que también desesperación, pero ya no lloro. 
Ya me he acostumbrado a no dormir, y tener un débil color morado debajo de mis párpados de forma permanente, como un vicio. 
Mi oscuridad interna ocupa todos mis sentidos y detiene todos mis órganos y sus funciones. Ya no como, y si lo hago, vomito. Respiro, y cada vez que el aire roza mi garganta me encojo de angustia. Igual pasa con cada latido. Y con cada golpe de corazón, me siento un poquito menos viva. 
Estoy temiendo quedarme tan delgada que mis piernas no puedan soportar mi cuerpo y tan frágil que me pueda romper cualquier emoción. 

A ver si vuelvo a la inhumanidad que me caracterizaba 
y me recupero un poco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario